porque no está mal que terminen las historias mientras haya historias que contar

16.11.09

M de mediocre, N de Natalia

Es que sí, me hago cargo. Todo es culpa de mi cabeza. Que sueña y sueña, que se permite poner miles y miles de expectativas en algo, dejando a un lado que cuando uno hace eso, ese algo cuando por fin sucede, parece mucho peor de lo que en realidad es. No sé si me explico, pero tampoco me importa explicarme. La cuestión es que ya empecé a sufrir eso en que puse infinitas (literalmente) de expectativas. Y cayeron las primeras lágrimas de verano. Esas que el año pasado me atormentaban y que ahora se asoman muy cada tanto. ¡Hasta mis lágrimas quieren ayudarme con esa mentira de que algo crecí! Porque ahora en vez de llorar para fuera lloro para adentro sin siquiera darme cuenta. Y el domingo que me dejé ser, que dejé caer esas lágrimas (es gracioso que lo digo como si hubiera sido una elección y tuve que irme de donde estaba porque ya no soportaba ese nudo de garganta, que sólo desapareció transformándose en lágrimas), me di cuenta de que en realidad no crecí nada, que sigo cometiendo los mismos errores, que sigo sembrando expecativas aún sabiendo que después voy a vivir ese algo como una experiencia más mediocre en mi mediocre vida.

Es uno más de esos textos que no tienen un hilo coherente para seguir. Pero yo ya de por sí soy incoherente, no aprendo de nada y cada vez sufro las cosas un poquito más que la vez anterior. Con o sin lágrimas, lo sufro. Me fastidia pensar que eso que tanto necesito y que iba a ser una experiencia inolvidable (percátense de que sigo sembrando expectativas, por dios), va a destacarse, sí, pero por lo mediocre que va a parecer.

Chau.

12.11.09

"Más de lo que mi cuerpo, mente y alma parecen poder soportar"

Falta poco y parece una eternidad. Lo deseo con toda mi alma, sin embargo, todos los julios consisten en anhelar los últimos días de clase. Sé que en otra línea temporal (ja!) estoy deseando con toda mi alma que sea noviembre, sentir ese calor inmenso en los pasillos del colegio, que el sol llene las aulas de luz y también de una calidez incomparable.

Ahora que me acuerdo, el colegio en julio es un asco. Oscuro, frío, sin vida. Sí, me gusta noviembre en el colegio. Pero, claro, como todo, siempre queriendo algo que está por venir. Nunca disfrutando el ahora. Ya ni me quejo porque es algo incambiable, es un defecto que va a perdurar generación tras generación. Pobres mis hijos, Pobres mis nietos, pobre de mí. Pobre de mí que estoy resignada a que la felicidad sea siempre una utopía inalcanzable, pobre de mí que ya acepté que en mi hoy nunca voy a estar cien porciento bien, porque siempre voy a estar esperando ese mañana. (De todas maneras, insisto en que esa utopía es la que nos hace seguir vivos. Imagínense que cuando seymour glass llegó a la felicidad extrema optó por el suicidio porque ya había logrado la experiencia que justifique su existencia. Yo prefiero ser como holden, perdida y buscando, toda la vida buscando. Ese es el sentido de mi vida, sin duda)

26.10.09

Un favor al emisor

Una lágrima marrón cayó sobre la hoja blanca, que pedía a gritos un poco de coherencia. Otra gota, esta vez de color celeste, se encargó de callarla. El pedazo de papel negó, por un rato, su desacuerdo con esa ola de palabras sin sentido que descansaba en ella. Un rato después no se aguantó. Las lágrimas marrones y celestes no hacían más que hacer más evidente la situación bizarra que ese pobre retazo de papel estaba teniendo que aguantar. Se prendió fuego y, no se sabe bien como, las cenizas nunca aparecieron.

13.10.09

U r my drug

No sé bien cómo funciona ésto, debe ser que sos algo así como una droga que me da un rato de felicidad extrema (en la que recibo una buena dosis de algo así como cianuro). Me deja feliz por un rato, sí. Aún después de que te diste media vuelta y te fuiste a no-sé-bien-dónde. Pero más tarde, se cae el mundo. "No más", me digo. Pero ahí estoy, la noche siguiente, de vuelta, sintiendo esa primavera en ese ratito con vos, para después un otoño eterno y pleno como nunca. "Mejor que falte y no que sobre", me recomiendan por ahí. Nunca va a sobrar, les explico. Siempre me dejás ahí queriendo un poco más, sufriendo tu ida y esperando todo el tiempo tu presencia.

Sos mi droga, mi perdición, mi utopía, mi odio y mi felicidad. Que algo tan lindo me haga mal, es una pena. Definitivamente.

21.9.09

Primavera dosmilnueve

Tal vez porque el clima no fue tan primaveral; tal vez porque estaba fastidiada por algunas cosas o porque llegué tarde y ya el sol no estaba arriba de todo. La cuestión es que no me llenó el alma como la primavera pasada. Otra teoría es que puse mucha ilusión en éste día, en todo lo que me iba a dar y a transmitir, y lo exageré un poco. No lo sé, pero no me siento llena como me sentía la primavera pasada. O como creía que me sentía.

Sin embargo, sigo esperando esos aires primaverales que, estoy segura, ya van a llegar. Sigo creyendo que la primavera no sólo trae flores, si no también felicidad. Insisto con que con el sol más alto, los días más largos, las flores en su máximo esplendor, esta etapa va a ser mucho más llevadera. Optimismo, exactamente.