No, nada me viene bien. Cuando no hay sentimiento de ese tipo que navegue por mi cabeza (corazón, alma, etc; éso que siente), siento que nado en aire, que bailo sin música, que canto sin voz, que escribo sin tinta. Pero entonces cuando algún sentimiento del ya nombrado se asoma, amenaza con irse, pero finalmente se asienta, tampoco me siento feliz.
Por un lado, cuando me detengo a analizar un poco, da lástima que yo considere sentimiento de ese tipo a lo que estoy sintiendo ahora. Todo deriva en una sola cosa que no paro de repetir: ausencia de dicho sentimiento real, concreto, duradero, mutuo, normal. Pero quiero olvidarme de eso. Creo que quiero vivirlo como telenovela, como película, como esos libros de amor tan bien escritos que te hacen llorar. Aunque me de vergüenza conmigo misma vivir de manera tan plena y regalarle lágrimas a algo que, comparado con verdaderas historias en las cuales soy observadora, es insignificante. A pesar de que podría jurar que en mi cabeza es más real que cualquier cosa.
Pero esa misma historia que me hace sentir viva, protagonista; que me hace sentir que tengo en quién pensar cuando escucho Im' yours, es la misma que me angustia. Tenerlo en mi cabeza es relativamente sano; pero cuando pasa a vida real y queda evidente que nada de eso va a pasar, que no puedo concretar eso que sueño, que esas ganas seguramente se mueran en simplemente frustraciones, me doy cuenta que no sé si es tan sano, que no sé si es tan positivo, que no sé si es tan color de rosa.
Entonces, ahora, que me angustio por ésto, releo el primer párrafo y me percato de que no quiero otra vez sentir esa crudeza de sólo ver al mundo por los ojos, de sólo poder aplicar el verbo "sentir" al frío del invierno, a lo rugoso de una rama o a un dolor de cabeza.
Es que hay dos tipos de vacíos. Ese vacío de emociones, ese que te hace sentir muerta y que suele ser muy amigo del invierno. Y también está el vacío que llena. El vacío que te demuestra que te falta algo, pero te hace SENTIR que te falta algo. ¿No sentir que algo te está faltando o sentirlo, pero también sentirse vivo? Esa es la cuestión.
El sonido no se propaga en el vacío. La felicidad tampoco. Pero seguramente, acelerando en alguna de las dos carreteras posibles del vacío, llegue viva a destino. Sin vacío. El tema, ahora, es cuál de los dos caminos elegir. Si es que se puede elegir, claro.
