porque no está mal que terminen las historias mientras haya historias que contar

9.9.09

Pleno desliz

Sentirse pleno, qué sensación. Me gusta sentirme plena y notarlo. A veces abrazo a papá y ya me llega esa sensación. De querer que el momento sea eterno, y a la vez de guardarlo bien adentro para abrazarlo en mi mente cuando por cualquier razón no lo tenga al lado mío. Esas canciones que escucho y me reviven el alma, esas que las escucho cien veces diarias y hasta en la ciento uno saca lo mejor de mí. También me pasa algo así en momentos en los que estoy con todas personas que adoro, las tengo a todas juntas conmigo, y estamos pasando un momento agradable. Lo siento, me doy cuenta. Pienso: que no se termine nunca.

Por ejemplo, me quedó en la mente una vez con toda mi familia tirados en el pasto. Algunos en reposeras, otros cuantos en una lona en el piso. Las más chiquitas (que para ser sincera no lo son ni un poco) hacían un poco de deporte, mientras que los otros estábamos tirados. Deseaba con toda mi alma que dure toda la vida. Estábamos todos contentos, relajados, tomando sol y con la mente totalmente libre. Pero como todo buen momento, concluyó.

A pesar de todo, logré guardarlo. Hoy lo recuerdo y casi podría decir que vuelvo a disfrutarlo. Creo que no hay cosa más linda que esos momentos en los que uno siente que no puede pedir más. Que te llenan el alma, te reviven si te sentiste medio muerto, te iluminan si estás en un día nublado, y te absorben la lluvia si encima te llueve el alma. De eso hay que vivir, de esos momentos. Que, como las mejores cosas que existen en la vida, llegan solas. Así que, a vivir. Esperando toparnos con momentos de plenitud sentimental, pero no buscándolos. Mientras tanto, disfrutando de cada pequeña cosita que nos haga sonreir (sin duda eso de ser feliz con las pequeñas cosas es mi lema de vida, falta que lo implemente, supongo)

31.8.09

El efímero mundo de la utopía de soñar

En el campo de lo que a mí me gusta llamar vida real, no todo es posible. Si bien de chica la idea siempre me simpatizó y hasta llegué a creerla, un buen día (que aunque no recuerde, supongo que debe haber sido difícil y doloroso) entendí que hay proyectos que nunca vamos a poder concretar, cosas que no vamos a poder hacer, ideas que van a morir en el mismo lugar donde nacieron: nuestra cabeza.

Sin embargo, hace un tiempo descubrí un lugar en donde se consigue todo lo que se quiere. Cualquier idea loca que se haya producido en nuestra mente puede llegar a concretarse de un momento a otro. Puedo volar sin estar encima de un avión, aparecer en el país de las hadas sin haber consumido ninguna sustancia rara, volver a ver a mi abuela sin necesidad de tomarme un bondi hasta el cielo.

El utópico mundo de los sueños es mi medio de transporte a todo lo que en vida real no puedo concretar. Muchos pueden considerar el hecho de soñar una actitud mediocre. Una herramienta que utilizan quienes no pueden lograr cosas en su vida. Sin embargo, yo creo que es mediocre no animarse a soñar. Privarse de semejante lujo por temor a imaginar cosas que luego se convertirán en una desilusión al no ser concretadas.

Hoy opto por soñar. Ser feliz en esos ratos de vuelo efímero, ya sea en el bondi o en plena clase de geografía. Los sueños son mi motor para después implementarlos en la vida real, exacto.

4.8.09

El sol es ciego

A veces llueve. Llueve y parece que no va a parar nunca. Que por la ventana no vamos a ver más que agua caer, rayos llenar el cielo con sus colores poco claros. Pero para. Primero deja de llover, después empiezan a moverse las nubes. Se corren para los costados, teóricamente. Pero podríamos jurar que desaparecen. Mágicamente, el cielo se torna celeste. Y, ahí está él. Reluciente como siempre, como si hace unos minutos no hubiera estado el cielo oscuro y desesperanzado. Nos llena con sus rayos, nos revive. Es que sí, él nunca se fue. Estuvo siempre ahí. En cambio la lluvia es temporal. "Siempre que llovió, paró". Pero incluso cuando llovió, él siempre estuvo. Siempre ahí, dando la cara o escondido, pero el sol siempre está.

17.7.09

Delirio de una noche neutra

No tengo nada para decir, hoy totalmente.
Estaba harta de la entrada anterior, inclusive no me gusta cómo quedó.
Varieté a cajón abierto, tiranosaurio rex, isn't it ironic, take these broken wings and learn to fly, navegando sin mar, el futuro llegó hace rato, siento que tengo dos oídos para escuchar y dos pies para ir tropezando, desvaneciendo como pompas de jabón, razones que la razón desconoce, siento ganas nuevamente de tirarme a tus pies y llevarte a mi morada otra vez.
Conceptos insignificantes para ustedes e hiper importantes y con sentido para mí. Let there be love. Gbye!

1.7.09

Son las 00:52 según la computadora. Ahora 00:53. No me extrañaría que esté equivocado, siempre las computadoras tienen la hora mal. Podría fijarme en el reloj rosa que tengo en la mano. De hecho lo acabo de hacer. Excepcionalmente es correcto y está hasta coordinado con la computadora. 00:53. Aunque mi reloj acaba de cambiar a 00:54 y la computadora se mantiene con el anterior. Números totalmente insignificantes. Ninguno me transmite nada, no me hace acordar a nada, nunca me pasó nada con esos números. Miento. El colectivo 53 es el que me tomaba cuando iba a la primaria para ir a la casa de una amiga. "La latita", le decíamos. Es tan antiguo y tan feo que me alegra que se haya mudado así no tengo que tomarlo más.
En fin, el punto es que es tarde y todavía tengo que bañarme. Y mañana va a estar sonando el despertador a las 6:45, voy a apagarlo (como todos los días), a seguir durmiendo (como todos los días), y mamá va a gritarme a las 7:00 que si estoy despierta. Yo le voy a contestar que sí y me voy a levantar apuradísima, preocupada por no llegar tarde. Finalmente voy a llegar puntual. Qué suerte.

¿Por qué se me hizo tan tarde? El maldito trabajo de economía que me preocupaba. ¿Por qué lo estaba haciendo recién, en un horario que no suelo destinarme para hacer cosas? Porque era para el martes, y no hay clases, y me asusta que a la profesora le agarre un raye de aquellos y lo de para el viernes. Qué aplicada que soy. Volvamos a lo que nos (me) compete. Vacaciones desde el Lunes 6. Fue motivo de alegría cuando me enteré. Mi subnick dejó de estar vacío (cuando pongo una frase en el nick no me gusta poner una en el subnick) para decir alegremente: vacaciones desde el lunes 6. Un amigo me habló y me retó. Medio en joda, lógicamente. Pero lo saqué en seguida.

¿Puede ser motivo de festejo algo como ésto? El hecho de que hayan habido tantas muertes por la gripe a, que cierren los colegios por PELIGRO. Porque, usemos la cabeza. Nunca los sacan las clases porque sí. Entonces, notemos la gravedad del tema. El punto al que se llegó con esta maldita gripe. Tantos avisos, tanto hablar en los noticieros, pero no hacemos lo mínimo para que no se siga propagando la enfermedad. Está bien, somos chicos, no queremos clases, nuestra mente se limita a eso. Pero, ¿tiene que ser así? Abrámosla. Hace unos días que me propongo empezar a mirar el noticiero. Cada vez me interesa más. Seguramente se deba a que quiero ser periodista, pero no me quiero ir por las ramas. No pretendo que todos los adolescentes miremos el noticiero ni mucho menos. Si no que estemos informados de algo tan grave como la gripe porcina. Las maneras de prevenir, ya sea comprándose alcohol en gel, llevando un barbijo, o simplemente no siendo idiota permitiendo que te escupan la cara.

Es tema de todos y no es tema de nadie. Como siempre. Siempre pasa a los otros y nunca uno mismo. Hasta que pasa y tal vez es tarde. Me deprime pensar que el lunes voy a tener que estar encerrada en mi casa. Más me deprime pensar que no voy a hacerlo, que si bien no voy a ir a fiestas superpobladas, seguramente me reúna con mis amigos. Soy incoherente y también un ser humano. Creo.

Hasta mañana, era por ésto que no podía ir a bañarme tranquila e irme a dormir. Mas que trabajo de economía ni trabajo de economía. Ahora sí, tengo la mente libre. Be happy porcinitos.