porque no está mal que terminen las historias mientras haya historias que contar

7.9.13

La noche lado B

Salí del boliche. Ya no me gusta esa gente. En realidad el problema no son las personas, sino lo que están buscando ahí, que es tan distinto a lo que yo aspiro que ni siquiera puedo conversar más de dos minutos. Nunca me gustó generalizar, pero a veces el entorno parece obligar a uno a hacerlo.

Llovía mucho. No parecía la misma Scalabrini Ortiz que me había hecho sentir como en primavera hacía un par de horas. Ahora me faltaba abrigo, y alguien que me quisiera abrigar. Pero de esa segunda cosa todavía no me había dado cuenta. Me puse los auriculares, el sweater y empecé a caminar. Me sentía demasiado sola como para permitir que el ruido de las millones de gotas sobre el piso me confirmaran que no tenía a nadie más que a mi iPod.

Di un par de pasos, la lluvia era tal que se me complicaba ver. La calle no estaba desierta, varias veces por cuadra me crucé a grupos de personas; pero nadie estaba solo y todos sabían a dónde ir, y lo más incómodo no era que yo no estuviera con nadie ni que no se me ocurría un lugar para dirigir mi recorrido, sino que a mí se me notaba demasiado.

A algunos se les veía en la cara que se habían dado por vencidos de encontrar alguien del sexo opuesto que le satisfaciera la revolución de viernes a las 5 de la mañana en sus hormonas; pero a la mayoría de ellos se les escapaba una sornisa por la hamburguesa que comerían en cuestión de minutos. Yo ni eso. Mi billetera tenía un aislado y triste billete de diez pesos y alguna que otra consumición de boliche vencida.

En la Shell de Scalabrini y Gorriti un pibe me invitó a un café. "Antes de tomar café, me mato", le respondí, y caminé unos pasos fingiendo que sí sabía dónde iba, pero no hice más que cruzar y sentarme en un umbral a que pare de llover para poder ir a la parada del colectivo. La tormenta se tornaba incaminable.

Pasó un rato, vi chicas en minifaldas, lindas, flacas; otras no tanto, y dudé de si me hubiera gustado ser ellas o estaba contenta con mis zapatillas y la mochila en la espalda. Me sentí orgullosa de mí, tal vez por autoconvencimiento; quizás porque estaba demasiado sobria como para querer ser parte de eso; o en una de esas porque realmente no quiero integrar esa movida superficial. Pero ahí estaba, yo, el umbral, la lluvia, mi cigarrillo, esas personas, la noche, mis auriculares, los hombres resignados, los patovicas aburridos. 

Transcurrieron minutos que yo conté en canciones. Fueron 6. Entendí que nada justificaba que estuviera ahí y paré un taxi. Me subí y me puse los auriculares, aún comprendiendo que probablemente estuviera siendo descortés y desubicada. Pensaba lo que se me cruza cuando voy de muy mal humor por la calle por alguna zona peligrosa y temo que me roben: "hoy no, campeón".

Afuera no paraba de llover. Dio un par de vueltas en las que dudé que me estuviera paseando pero me di cuenta que agarró Angel Gallardo. Sentí culpa por ser desconfiada y elegí un tema que me hace acordar a él. No me estaba acordando de él, pero creo que en el fondo tenía ganas de eso. Quería justificar la angustia que sentía con algún motivo no tan triste como mi soledad.

El reflejo de la lluvia en mi cara eran lágrimas. Y no me di cuenta si era un reflejo o era llanto de verdad, pero sí, era llanto, la lluvia era la excusa, la música un buen motivo, la noche el mejor contexto y la cruda superficialidad de las personas, el triste factor desencadenante.

Cerré los ojos y cuando los abrí ya estábamos en Flores. "Acá a la izquierda", le dije. Le pedí que me espere así podía buscar plata en mi casa porque encima no tenía, y no paró el reloj hasta que salí con la billetera. 

Hay noches que sólo sirven para recordarnos que querer alejarnos de todo, nos acerca un poco más.

25 comentarios:

  1. Te amo, quiero tu versión de bolsillo para poder leerte en todos lados

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  2. Anónimo12:54

    geniaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

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  3. Increíble la forma en la que redactas, increible la forma en como te atrapa, totalmente, el texto.

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  4. Anónimo13:03

    Sos una capa!

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  5. Anónimo13:53

    Impresionante. Cómo en un simple relato de una ida a un boliche se pueden ver reflejadas tantas cosas. Hay hechos que trascienden más de lo que pensamos, y muestran cosas que tratamos de ocultar. O quizás ni nos damos cuenta que las queremos ocultar.

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  6. Anónimo13:54

    En serio que si escribieras un libro lo compraría sin dudas. Porfi hacelo algún día :) estaré esperándolo.

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  7. Me gusto mucho, en parte por los referentes que podía ubicar, te imaginé conforme leí la historia, muy buena.
    besos

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  8. Anónimo14:13

    Impresionante como haces para poner en palabras eso que, para muchos como yo, resulta imposible hacerlo.
    Gracias, me encanta leerte e identificarme con algunas de tus entradas

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  9. De más está decir que me volví a sentir identificada y que, otra vez, volviste a generarme lágrimas. Sos increíble Natalia.

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  10. Sos una genia, tenés un poder para transmitir tus sentimientos que me hace como ''meterme'' en lo que te estaba pasando.

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  11. Anónimo21:45

    Sos muy genia! Me lo voy a imprimir y pegar en mi cartelera de cosas importantes♥ Felicitaciones genia.

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  12. No te preocupes, no estás sola, solo fué un desliz.

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  13. Exactamente lo que me pasa todos los fines de semana.

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  14. No me puedo sentir mas identificada, aunque claramente sos única en la forma en que lo expresas!

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  15. Sos una genia flaca, escribí un libro ya.

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  16. Me gustaría tener algo interesante que decir. De todos modos muy bueno!

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  17. Anónimo15:28

    Fantástico.

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  18. Anónimo00:32

    Escribis muy lindo. Igualmente, a vos te encanta salir a bailar!! no digas que no!

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  19. Anónimo03:12

    Había escrito como una carilla de texto y cuando quise mandarlo se borro, y ahora me quiero matar.
    Nati, tus palabras me hacen pensar mucho y admiro tu arte, el arte de la escritura, de poner en palabras lo que pensamos. Yo también soy artista, tengo 18 años y estudio música y canto, y es lo que mas amo hacer en el mundo. No puedo creer lo identificada que me siento con vos (de diferente manera, pero igual) y la manera en la que pensamos de nuestras confusas vidas y no sabemos para donde ir. Como ya me olvidé todo lo que había puesto antes que estaba muy bueno, solo me limito a escribirte lo que pienso ahora.
    Yo viviendo esos mismos conflictos lo que hago es vivir mi vida artistica lo mas profunda posible, escribiendo temas, componiendo, leyendo, cantando y compartiendo lo que hago con el mundo. Tomandome las cosas en serio. Y después de un rato, cuando quiero descansar de eso, me dedico a relajarme, veo a mis amigas, fumo un faso, cojo, no se, lo que pinte en ese momento que me haga sentir bien. Y vuelvo, siempre vuelvo a la música, porque el arte es lo único que nos conecta con lo que esta más adentro nuestro.
    Me encanta tu manera de escribir.
    Sol.
    17695

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  20. Anónimo23:37

    Me hiciste llorar, che. No se si porque en cierto punto me sentí identificada con lo que escribiste, o porque estoy en esos días en los que a uno lo tocan más adentro cosas que en otro momento podrían pasar sin pena ni gloria. Pero más allá de eso, soy una fiel seguidora de tus deslices.

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  21. Anónimo01:18

    increible

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  22. Anónimo23:29

    ge nia. me siento identificada por mil.
    sé que algún día voy a encontrar un libro tuyo en una librería y voy a decir "mirá, a ella la seguía en twitter, y leí varias veces su blog". Lo sé

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Yo deslizo, tu deslizas, él desliza, ellos deslizan, nosotros deslizamos, vosotros deslizáis.