porque no está mal que terminen las historias mientras haya historias que contar

7.6.13

La función del arte 4

Si quiero, hago árbol de la leña caída, transformo en cocodrilo a una cartera, saco mágicamente un dedo tras malabares con mis cigarrillos. La abuela de Caperucita se come al lobo, la casa del primer chanchito es imposible de derrumbar, las princesas despiertan con besos descontrolados a príncipes dormidos, y Cenicienta sale a escabiarse a las doce y uno. También el amor existe, los muertos reviven y las noches son eternas. Se ficciona todo: ficción y realidad.

"Límite" y "frontera" son simples decires, no tienen concepto correspondiente, son onomatopeyas, significan como decir "auchushcu" y "aggrrrrghgh". A veces las palabras son veloces autopistas, otras, rutas congestionadas; otras veces, simples calles con rítmo normal que no dan nada para decir. Ahí se dividen los dos únicos tipos de seres vivos que hay en el mundo: el que le encuentra lo especial, y el que cambia el recorrido en busca de otro con algo emocionante. Los que continúan y siguen viviendo en ese "nada para decir" están todos muertos.

5 comentarios:

  1. Anónimo14:04

    Sos una genia, crack, estas re loca de la cabeza jaja

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  2. Anónimo15:08

    Me encantó. Me haces pensar mucho. Yo no quiero estar muerta, quiero aprender a estar viva.

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  3. Aguante romper la realidad y desacreditar las palabras frustrantes!

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Yo deslizo, tu deslizas, él desliza, ellos deslizan, nosotros deslizamos, vosotros deslizáis.