porque no está mal que terminen las historias mientras haya historias que contar

13.6.13

Fumatela II

El cartel amarillo que dice "alquiler temporario" en mayúscula sigue ahí. También hay otro, pero no en el balcón, sino arriba de la puerta. Igual que hace tres meses cuando el frío mentía invierno. Ahora dice la verdad. A veces.

Es que hoy, justo hoy cuando estuve de vuelta en ese umbral; hoy que otra vez la lentitud del 124 me hizo replantear alguna que otra cosa; hoy nuevamente la temperatura me engañó. Nos engañó.

Pero nadie fumaba en el balcón, y la ilusión era primaveral, cálida, con la violencia espiritual del pacífico septiembre en una rutina polar. Quizás ni tanto. Pero quedaría bien que fuera así.

No sirve escribir en biomas templados. No sirve para nada más que para la triste y trivial tibieza humana. Que, en definitiva, es lo que despierta y se transforma en un simpático monstruo de lava o en un temible muñeco de nieve.

Igual, la templanza es tan mediocre que puede llegar a ser mucho más fría que un iceberg y más caliente que el fuego. Yo ya ni sé qué prefiero, solo sé lo que me respondió mamá cuando le pregunté por qué la sopa se enfriaba y el helado se calentaba: "Todo vuelve a la temperatura media". Ninguna comida es rica a temperatura ambiente, pensé.

1 comentario:

  1. Ningún sentimiento sobrevive a temperatura ambiente, tampoco...

    Saludos

    J.

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Yo deslizo, tu deslizas, él desliza, ellos deslizan, nosotros deslizamos, vosotros deslizáis.