porque no está mal que terminen las historias mientras haya historias que contar

15.2.12

Periodismo multicolor

Ya estoy podrida de escuchar pegarle a los medios, de tildarlos de amarillos, o acusar de manera generalizada que sólo se manejan por sus intereses y conveniencia. Ya ni siquiera lo oigo de algún medio o periodista particular, si no que dicen “los medios…” o “el periodismo..”. 

La ley del mercado, como asegura Smith, consiste en un equilibrio entre la oferta y la demanda. Sin una, la otra desaparece o se modifica. La sociedad, tanto con su conducta como con su consumo, pide a gritos aquello que luego se da vuelta y critica. Es cierto que hay cosas para señalar. Muchas. Pero yo hoy voy a decir que confío en un periodismo ni amarillo ni oscuro, si no un periodismo multicolor.

No todo es blanco, negro o amarillo. Hay blancos, hay negros, y hay muchos amarillos. Pero hay mil colores más. De todos los tonos. Y también hay muchos colores por surgir. 

Yo creo que si todos ponemos un poco de confianza, si dejamos de generalizar, si aprendemos a distinguir y si no nos quedamos con lo primero que nos venden y vamos más allá, capaz algún día el que dice “yo no miro televisión” no quede como un ser interesante y culto. A eso apunta el periodismo multicolor: a que el periodismo sea cultura.

10.2.12

La tapa de la muerte

Está trillado ya a esta altura decir que se olvidó cualquier tipo de respeto y consideración, por el hecho de que las marcas y empresas estén enceguecidas con vender, perdiendo de vista los principios que esperamos que todo el mundo tenga incorporados. Sin embargo, más allá de apuntar a Crónica con el dedo y acusar falta de respeto, entre otras cosas mucho peores, podemos entender fácilmente entre las primeras líneas de este artículo que las firmas están dispuestas a todo con tal de vender. ¿Y quién compra? ¿Quién genera que todo eso tan bizarro y fuera de los límites tenga tanto éxito? La sociedad, nosotros, todos.

No pasa simplemente por el hecho de comprar Crónica hoy. No creo que toda esa gente que leí y escuché quejándose de la terrible tapa de dicho diario, haya ido a comprarlo ni mucho menos. Tiene que ver con una conducta morbosa estandarizada, que le da el mensaje, en este caso a Crónica, de que algo así va a tener éxito. Y no se equivoca, porque el diario se está agotando.

Está claro que la mayoría repudia la terrible foto que se publicó de Jazmín de Grazia en la tapa del diario, sin embargo pocos son los que se quejan cuando Crónica se encarga de hacer cosas similares pero con personas no reconocidas en el medio. Cuando es así, la gente ríe, lo festeja, comenta. Otro claro ejemplo de lo morbosos que podemos llegar a ser, aparece en Policías en Acción. En muchas oportunidades se muestran cosas que son terribles y dolorosas, pero desde algún punto son mostradas con gracia, y así lo recibe el público. Es como un rebote. El medio dispara algo, el público lo recibe bien, vuelve al medio esa sensación y se siguen emitiendo cosas así. 

Esta vez decimos que "se pasó la línea" porque estamos hablando de alguien que no está más entre nosotros y era muy querido y conocido, sin embargo la línea está pasada desde hace mucho, y la culpa es de todos. Señalar a Crónica es fácil, pero señalar a otro gran responsable no lo es. Quizás porque nadie tiene cuarenta millones de dedos.

31.1.12

Solo en sueños ... ¿? (II)

Dormir. Dormir para escapar sin tener que mover. Dormir para desaparecer, para evaporarse en sueños. Dormir para sumergirse en una realidad que poco tiene de ésta, pero que envuelve y engaña como si lo fuera, y permite que el nudo en la garganta se desate y, al menos por esa instancia de somnolencia, las zapatillas de las sonrisas empiecen a caminar.

Un ruido, un movimiento bruto, o simplemente nada. Buen día. Hola. Sos el mismo que cerró los ojos hace un par de horas. Por un rato no lo fuiste, o lo eras de otra forma, sin todo eso que te pesaba en la mochila. Las zapatillas te quedaban tan cómodas que casi hubieras jurado que corrías descalzo. No te acordás bien, igual. Pero ahora sos de vuelta vos, sí, vos, el mismo con botas pesadas y atadas entre sí. Te escapaste pero tuviste que volver, como un boomerang, condenado a regresar siempre al punto de partida. 

Sí, es momento de dejar de buscar otro lugar y empezar a reconstruir el que está bajo tus pies.

25.12.11

Chau y ola.

Chau despertador, chau a poner "posponer 5 minutos" la cantidad de veces necesarias como para que terminar llegando exactamente diez minutos tarde. Chau ahogo, chau ruidos, chau encierro, chau asfixie, chau.

No, no me voy al medio del campo, no me voy a rodear de pajaritos y a regar plantas y flores y una escena re linda de película que también a mí me gusta imaginar. Me voy a un lugar mágico.

De día la paz, el agua salada acariciando la piel, y los ojos con su hermosura física, y los oídos con ese sonido imposible de reproducir. Las huellas en la arena, el sonido del viento, el sentir del viento, el viento sobre la piel mojada. Risas (muchas, muchas risas), los "qué pasó anoche", charlas, holas, chaus, más risas otra vez. El voley (risas nuevamente), el sonido del silencio, y después del no-silencio, y el encontrar silencio dentro del no-silencio.

De noche, fiesta. 

Y así me encargo de no saber describir a ese lugar que me dio tantas cosas -y me va a dar los próximos días-, pero simplemente queriendo dejar un registro de que CHAU a todo lo anterior y HOLA OLAS.

17.12.11

Aprendí que mentirse tiene patas muy cortas y que siempre la costumbre va a matar al placer

Mis labios supieron sentir otros y encenderse y encenderme y hacerme sentir cosas que nunca había sentido. Mis labios me apagaron, o quizás mi cabeza, siempre mi cabeza que me apaga cuando más lúcida debería estar. Me negué a ese final, me opuse a esa oscuridad a tantos lindos sentimientos; sin embargo el apagón ganó, la noche nos avanzó; y no hablo de esa noche que nos hizo querernos en silencio; si no de la noche de oscuridad, de vacío, de adioses, de finales, de eternidad ya no tan eterna.

Acá me encuentro, tratando de saber si lo que pasó fue lo que tenía que darse, de si hice lo correcto, de si tengo que callar mis sentimientos a partir de hoy y abandonar la transparencia sentimiento-acción o seguir guiándome por lo que me pasa más allá de todo.

Nunca me olvidé de vos, de tu sentir, de tu querer; nunca te lo creí tampoco. No porque tus besos no hayan sido suficientes, si no porque mi poca fé en mi misma durante todo este tiempo de falta de vos me obligó a sentir que a nadie iba a pasarle nada como vos te encargaste de decirme que te pasaba conmigo.

Algún día capaz crezca, capaz crezcamos, capaz entendamos que con quererse no alcanza, quizás nos demos cuenta que no nos queríamos lo suficiente o que había algo más allá de nuestro amor, sí, amor, te amé, a mi forma, a mi manera, con mis miedos, con mis limitaciones, pero te amé-

Nunca voy dejar de sentirme agradecida por todo esto. No quiero que lo leas. No lo vas a leer. Si es el final, si de verdad lo sea, entonces quiero que sepas esto. Que no es nada. Porque no dije nada. Pero esa "nada" tan poco nada fue siempre lo que me pasó. Esa falta de asumir lo que realmente recorría mis venas es lo que me sigue pasando y quizás seguirá así.

Te quiero y siempre te voy a querer.