porque no está mal que terminen las historias mientras haya historias que contar

7.2.13

Los que no podían besar tranquilos

Erase una vez en el siglo XXI en un planeta llamado "Tierra", miembros de una sociedad que a cada beso que daban, debían sentir preocupación y alerta. No era porque quisieran que fuera así, pero entre unos y otros tironeaban para nunca unir en lo práctico y terrenal esas ideas que en lo platónico fueron, van e irán de la mano: el amor y la paz.

Sí, era un poco raro ese mundo, pero cuando uno quería a alguien, tenía que hacer como si no lo hiciera, y de repente hacer como si sí, y como si no, y después otra vez demostrar todo su afecto. Entonces, el otro lo copiaba, quizás por venganza, tal vez por la idea de que era la forma en la que funcionaría o porque su propia psiquis histérica y confundida lo llevaba a accionar de esa manera.

Así fue como se ahogaron te quieros, te amos, besos y caricias, que quisieron ser entregados y nunca lo fueron "porque así funciona, ¿no?". Y las demostraciones que sí llegaban a destino lo hacían con miedo, con duda, con el terror de que del otro lado la perilla esté, sin motivo alguno (como siempre), en "off" y la respuesta sea negativa. Pero también podía ser de otra forma, y la contestación ser totalmente demostrativa, y ahí surgían momentos para el recuerdo, fogosos o simplemente tiernos, noches, tardes o mañanas, en la cama o en cualquier otro lado, con sexo o sin sexo, cuyo valor para ambos era tan potente que significaba el motor para en algún instante futuro arriesgarse a otro "te quiero".

Era divertido, pueden llegar a decir algunos, sí, quizás generaba cierta adrenalina. Pero lejos estaba de la imagen del amor ligada a la tranquilidad, la armonía, la quietud. Algunos decían que era mejor que fuera así, que la calma era muy aburrida, y que los pocos que lograron un vínculo con ella, no duraron demasiado o se encargaron de padecerla. Sin embargo, para la mayoría, allá a lo lejos, bien cerca del sol, se encontraba su ideal del amar, cual utopía, buscando ser alcanzado. Y, en el camino, algunos por resignación y otros por su propio genio, iban que sí, que no, que te beso, que me voy, que te quiero, que ya no, que te amaba, que no soy bueno para vos, que no estoy segura, que soy un cagón, que dale sé mi novio, que no quiero, que quiero pero no me animo, que sí!, que dejame pensarlo, que te amo, que quiero estar con vos pero estoy jugando a los sims después vemos que se me está muriendo el chabón, bla..........

Pero bueno, así funciona, ¿no?

15 comentarios:

  1. Anónimo11:51

    locaaaaaaaaa!! jajaja

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  2. Cuando tenes razon, tenes razon

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  3. http://cotidianeidad.blogspot.com.ar/2012/11/0207.html

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  4. total! super buena reflexion

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  5. Anónimo17:50

    Eso se llama mi vida en una baldosa jaja

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  6. El hombre no está preparado para vivir en paz.

    No sabría qué hacer con ella, nunca.

    Saludos

    J.

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  7. Como anillo al dedo.
    Siempre tuve como lema no decir "te quiero" o "te amo" primero. Después de un mes de salidas me animé porque así lo sentía. Dos días después se terminó todo, se cagó. Moraleja: NO VOLVER A DECIR TQ A NADIE MAS, NUNCA.

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  8. Anónimo13:20

    Sos superior. Genia total!! Me encantooooo

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  9. Assu... Podría decir que eres grande al poner tal metáfora a toda la vida del ser humano, no hacer cosas que queremos por el simple hecho de que las mínimas cosas deben funcionar así. Me has dado una calada.

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  10. Anónimo02:25

    Leido en España. Bravo.

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  11. Anónimo15:27

    Me parece que te quiero.

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  12. tristemente verdadero jaja. Genia

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  13. Muy bueno aunque tristemente cierto

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Yo deslizo, tu deslizas, él desliza, ellos deslizan, nosotros deslizamos, vosotros deslizáis.