Deseo, primero que nada, porque no puedo abstraerme de la realidad, que este virus del orto se termine, de la forma que sea, con la vacuna que sea; pero que recuperemos nuestras vidas. También espero que si las cosas no vuelven a ser igual, sea de una manera positiva, que hayamos aprendido, que cuidemos al mundo, que disfrutemos más de los vínculos y de las cositas chiquitas y lindas que existen. Pido que seamos tolerantes y empáticos entre nosotros, entre todos, que no levantemos el dedo sin antes intentar entender; sin tratar al otro como nos gustaría que nos traten a nosotros en una situación similar. Al final (y más temprano que tarde) todo vuelve. Ojalá estén re rodeados de amor, no se olviden que hay mil tipos de amores y que el romántico no es el único que importa, y si lo está siendo, hay algo que mal y en algún momento nos lo va a cobrar. Porque las cosas que te cambian mucho la vida, al final no están tan buenas. Porque te la cambian dos veces, cuando llegan y cuando se van.
Los quiero mucho. Este año fueron muy importantes para mí, realmente durante la cuarentena no me sentí sola porque podía intercambiar cosas constantemente con ustedes, compartirles las boludeces que pensaba o me pasaban y leer sus respuestas..; lejos está eso de la soledad. También tuve varios traspiés y momentos chotos y siempre estuvieron ahí conteniéndome, bancándome, y por sobre todas las cosas, comprendiendo que soy una pibita más y que nos pasa -o nos puede pasar- exactamente lo mismo. De corazón, gracias por eso. Por un 2021 mejor en todos los sentidos que sea necesario e igual en aquellas cosas que salieron bien (porque algo tiene que haber salido bien en el 2020, ¿no? Bueno, no respondan..). Los amo. Disfruten y, ah, también deseo que mañana no tengamos mucha resaca.