porque no está mal que terminen las historias mientras haya historias que contar

22.5.14

Y la cruel resignación?

Esa mañana se levantó con la sensación de que ese día iba a ser el que hacía tanto estaba esperando; el que por fin le cambiaría la vida. Desde chica que lo esperaba, no porque no fuera feliz en la estabilidad de su rutina, sino porque estaba buscando tener una existencia merecedora de una película, de un libro, al menos de una nota en un diario. Eso era: no quería ser normal.  (¿Alguien realmente lo quiere?)

Se puso una camisa; nunca usa camisa. No desayunó porque jamás desayuna y "tampoco la pavada"; la gracia del cambio repentino en la línea de su futuro estaba en que fuera "un día como cualquier otro". Por eso, también, se puso unas Converse viejas y ni siquiera se peinó. Con ese mismo afán de "casual" que se vestía para las citas, así muy "ni me arreglé" pero en realidad habiendo pensado y analizado mil horas qué ponerse con el objetivo de lograr ese look "me puse lo primero que encontré". 

En el subte viajó apretada y le pareció que era una historia genial: un transporte incómodo, calor, fastidio del resto de los pasajeros, imposibilidad de cruzar ese cúmulo de gente para llegar a la puerta ("no puedo creer que estoy a un metro y, con todas las personas que tengo en el medio, me siento más lejos que Buenos Aires - Mar del Plata"). 

Sin embargo nada pasó. Ni al llegar a la facultad, ni en el colectivo de vuelta, y mucho menos cuando entró a su casa (le gusta su hogar porque está muy cómoda pero la inquieta la idea de que las cosas pasan de la puerta para afuera). Entonces se sentó en la computadora y empezó a escribir en tercera persona. 

Escribir es que de repente la no-historia se haga historia. Es que "un día como cualquier otro" parezca merecer ser puesto en palabras. Vuelve a uno más interesante. Y hace dar cuenta de cosas: capaz sos re feliz, pero todos los días te levantás pensando que ESE va a ser el día. 

No importa que pase o no pase. Ese ímpetu hace que tenga sentido. 

7 comentarios:

  1. me quedo pasmada cada vez que leo algo que escribís acá, la capacidad que tenes de plasmar en palabras cosas cotidianas, cosas con las que me siento identificada en la mayoría de los casos.. tenes talento natural nati. seguí así! me encanta leerte ☺

    ResponderEliminar
  2. Anónimo23:27

    ¡Me encantó! Escribís lindísimo.

    ResponderEliminar
  3. Anónimo23:27

    ¡Me encantó! Escribís lindísimo.

    ResponderEliminar
  4. A veces lo que más cuesta es ver de dónde terminar de sacar esa fuerza para que no todo luzca gris y deprimente.

    Solo a veces.

    Saludos

    J.

    ResponderEliminar
  5. Anónimo17:19

    Increible

    ResponderEliminar
  6. Anónimo01:34

    Realmente una genialidad. Que algo tan cotidiano plasmarlo en una secuencia lineal de forma escrita todo se vuelve más interesante como vos decis. Muchos lo tendríamos que implementar, por ahí así podemos esforzarnos más al otro día para tal vez ser mas feliz o simplemente observar más. Me encanta como escribis nati! muchos éxitos.

    ResponderEliminar
  7. Ahora me di cuenta que sin darme cuenta, con cada entrada me dejas una frase y de eso se trata. Te juro que me encanta leerte porque es como leer lo que pienso pero no sabía que pensaba o no sabía como decirlo. Me haces pensar "esto es la posta" y ahí está la diferencia. Eso es lo que te hace grosa. No hay que seguir leyendo casi por obligacion para ver cuando esta el remate. El remate es todo el texto. Todo es tan sólido y tan "yo pienso esto pero no sabía que lo pensaba" que impacta. Describis mentes y almas. Sos una grosa con todas las letras. Ojala llegues a lo más alto, y estoy segura de que vos también queres eso. La cima, y te lo mereces. Te quiero genia.

    ResponderEliminar

Yo deslizo, tu deslizas, él desliza, ellos deslizan, nosotros deslizamos, vosotros deslizáis.