porque no está mal que terminen las historias mientras haya historias que contar

27.10.13

Terrenal

Nunca lo soñé todas las noches, creo que ni siquiera una. Hubo canciones que me hicieron sentirlo, sí, pero después de bastante esfuerzo en que las letras y la melodía encajaran con nuestra (no) historia. Ninguno de nuestros encuentros tuvo música de fondo, y ni siquiera la ameritaban. Una vez, yo acostada en el sillón con las piernas cruzadas en el apoyabrazos (con una media muy corta naranja flúo y la otra gris y un poco más larga) y él desde una silla comiendo pollo frío con la mano desde un tupper, nos encontró hablando de cómo garchaban los cien pies, y la conversación se cerró con mi genial remate de "no se ponen en cuatro, se ponen en cien". Hoy en día me sorprende haberla pasado tan bien siendo tan yo: siempre a la espera de la escena de cuentos, del clima perfecto, de los besos dulces y las conversaciones profundas. Pero ahí estaba, en la realidad, y creo que quizás lo que lo hacía mágico era que no tuviera nada de magia y aún así lograra hacerme sentir tan bien.

2 comentarios:

  1. Anónimo21:27

    Qué perfecta la última frase.. Me encanta como escribís!

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  2. Anónimo02:15

    En serio flaca, estoy super deprmida y soy tan masoquista q me pongo a leer esto. Llego a llorar. Tenes la RE MIL posta! Admirable

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Yo deslizo, tu deslizas, él desliza, ellos deslizan, nosotros deslizamos, vosotros deslizáis.