porque no está mal que terminen las historias mientras haya historias que contar

10.4.13

Hazte fama II

A ella ni le gusta, entonces sale a verlo muy "todo me chupa un huevo" y en pijama. A él, ella le encanta, se puso todo prolijo, un poco cheto, perfumadísimo y se hace el canchero. Con solo pasar, me sentí en una nube aromática interminable.  ¿Y si ella tiene esa personalidad, de que no le importa nada, pero en realidad sí le gusta él? No, acá en Flores no viviría un snob así. Él, entonces, es medio de barrio también. Pero de esos que caretean presunción. Bueno, capaz no.

Un cachorro ladra por allá. Un nene y un chabón cruzan la calle. El perro sigue ladrando. Un camión de basura me distrae con su bocina. Tal vez a un auto que frenó de golpe. Capaz, no.

Ella se mueve inquieta, "que se vaya por favor". El se pone en postura de "de acá no me sacan más". "Si no se arregla el tanque..", dice. Ah, entonces no le gusta ella, fue a molestarla con algo de la cloaca y esos temas vecinales. Y ella se lo quiere sacar de encima porque no le pinta poner 200 mangos. O quiere que se vaya porque después los ve el marido que ya sabe de su amorío. O que ya sabe que hay onda, mutua o no. O mutua, o unilateral. O por ahí el hombre ya se le tiró mil veces y ella no se lo banca. A él lo ratonea que ella sea así, medio fisura, de barrio. O lo ratonea que ella lo odie y por ende no le moleste salir a verlo a lo "no me importa nada". Justo pasa por acá, con la malla roja de hombre y una bata. El perro me olfatea. Creo que sabe lo que escribo. Capaz, no.

Al final, él se va para un lado, y ella para el otro. A los hechos, el remate es solo uno. Jaja, obvio: capaz, no.

4 comentarios:

  1. Anónimo20:55

    deberias subir canciones también

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  2. Me hizo acordar a algo que escribió un conocido..


    Él caminaba pensando en barriletes y ella en chupetines.

    De haber sabido cuán parecidos eran, algunos se hubieran sorprendido de que coincidieran en la misma calle mientras otros lo hubieran dado por sentado, aclarando que, si bien caminaban en direcciones enfrentadas, era ésta una lógica manifestación cartesiana de la diferencia genérica.

    Tan parecidos eran, que cuando les llegó el momento de encontrarse intentaron esquivarse una y otra vez para el mismo lado y terminaron chocando. Levantaron la vista al mismo tiempo y se miraron esperando cada uno una disculpa del otro.

    Como no llegaba, él, caballero como hubiera sido ella de haber sido él, inclinó levemente la cabeza y se excusó por su torpeza. Ella, orgullosa como hubiera sido él de haber sido ella, aceptó casi imperceptiblemente la disculpa e hizo ademán de ponerse otra vez en movimiento.

    Él, nuevamente caballero, se apartó dejándole el camino libre y así desaparecieron el uno de la vida del otro.

    Ninguno de los dos pudo identificar la rara sensación que les quedó después del breve encuentro, pero tampoco fue necesario, ya que cinco minutos después ella ya pensaba en barriletes y él en chupetines.

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  3. Anónimo12:18

    estaría bueno que complementes con fotos, sos grosa

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Yo deslizo, tu deslizas, él desliza, ellos deslizan, nosotros deslizamos, vosotros deslizáis.