porque no está mal que terminen las historias mientras haya historias que contar

20.10.08

Caminar esas cuadras es una ley para mí. Aunque cada vez que las emprendo, es inevitable pensar y bajonearme por todo lo que me falta. Pero, después de tanto practicarlo, me di cuenta que es un mal necesario. Que esas nueve cuadras diarias significan esos dieciséis minutos de reflexión y libertad. Son dieciséis minutos de pensar sobre lo que mi cabeza se niega a considerar el resto del día. Dieciséis minutos de mirar y estar dispuesta a aceptar cualquier cosa que se cruce ante mis ojos. Dieciséis minutos de escuchar desde el pájaro que está en la cumbre del árbol más alto de todo mi barrio, hasta la respiración del anciano que está sentado en la silla de ruedas de la cuadra de enfrente. Dieciséis minutos de un paso extraño.

Nunca puedo darme cuenta a qué velocidad voy. Por un lado, elijo ir bien rápido, la ansiedad me supera, como siempre. Por el otro, esos dieciséis minutos son, sin duda, el mejor momento del día, y como me considero una persona normal, quiero que sea eterno. Así que simplemente me propongo caminarlos: dejarme llevar, relajarme, ser libre: lo que hace a esas nueve cuadras especiales y hasta necesarias para mí (es que todos necesitamos huir de la realidad, al menos por un rato).

4 comentarios:

  1. Que lindas las fotos del costado y lo que escribis aunque muchas veces no coincida :) Un beso nati

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  2. Me lleva cuarenta minutos diarios ir a la escuela todas las mañanas.Al principio los odiaba,pero ultimamente es la parte que más me gusta, me gusta soñar por un ratito en cosas que se que probablemnte nunca pasen o cosas que me amargan para después ver como realmente estan las cosas y ponerme mejor, son cosas que suelo hacer.
    Soy virginia, de nosotras_le
    un beso!

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  3. me gusta como escribis (Y) un beso

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  4. Soy la dueña de /hollyhollywood, no me parece información crucial, pero no sé, para hacer un poco más personal el comentario, ya que alguna vez te firmé y me firmaste.
    Yo tengo uno de esos caminos que son sólo míos. Son las cuatro cuadras que tengo que caminar desde la parada del colectivo que me lleva a inglés, hasta mi casa. Es el mismo recorrido el que hago desde mi casa hasta la parada, pero no hay como el viaje de vuelta. Son cuatro cuadras en la sombra, en bajada, en las que todo es mío, yo decido el ritmo de mi caminaa, yo decido los temas que se van a tratar en mi conversación conmigo misma. No son muchas cuadras, pero son suficientes para darme MI ratito del día, ese en que el que pienso, a veces grito, suspiro, y en el que hago esas cosas que se hacen cuando uno está solo, sin que nadie le diga QUÉ TE PASA, EN QUÉ PENSAS.
    Me encanta leer lo que escribís, la verdad es que coincido en la mayoría de las cosas que contás. Un beso grande.

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Yo deslizo, tu deslizas, él desliza, ellos deslizan, nosotros deslizamos, vosotros deslizáis.